Tasa fija vs. tasa variable: cómo elegir tu crédito hipotecario
Al comparar créditos hipotecarios, no basta con mirar el número de la tasa de interés — también importa si esa tasa es fija o variable. Son dos formas distintas de calcular cuánto pagas, y elegir mal puede costarte mucho dinero a largo plazo.
Tasa fija
La tasa se fija al firmar el crédito y no cambia durante toda la vigencia del préstamo (típicamente 20 a 30 años). Tu dividendo en UF será siempre el mismo, mes a mes, año a año.
- Ventaja: certeza total. Sabes exactamente cuánto pagarás hasta el último dividendo.
- Desventaja: suele partir un poco más alta que una tasa variable, porque el banco asume el riesgo de que las tasas de mercado suban en el futuro.
Tasa variable
La tasa se ajusta periódicamente (cada 90 días, 180 días o anualmente, según el contrato) de acuerdo a un indicador de referencia del mercado. Tu dividendo puede subir o bajar durante la vida del crédito.
- Ventaja: normalmente parte más baja que una tasa fija, y si las tasas de mercado bajan, tu dividendo baja con ellas.
- Desventaja: incertidumbre — si las tasas de mercado suben, tu dividendo también sube, y a veces de forma importante.
¿Cuál conviene?
No hay una respuesta única, depende de tu tolerancia al riesgo y del momento del ciclo económico:
- Si priorizas la tranquilidad y planificar tu presupuesto a largo plazo sin sorpresas, la tasa fija suele ser la opción más segura.
- Si las tasas de mercado están altas y se espera que bajen en los próximos años, una tasa variable (o mixta) puede resultar más económica en el tiempo — pero exige que tengas margen en tu presupuesto para absorber alzas temporales.
- Algunos bancos ofrecen créditos mixtos: fijos los primeros años y variables después. Pregunta siempre por esta opción al comparar.
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